viernes, 8 de agosto de 2014

CRISTO REY: EL SABOR DE TODA UNA RAZA



El racismo y la discriminación racial en Colombia, han sido una constante desde la época de la esclavización, las naciones europeas consideraban al individuo proveniente de África como una herramienta para el trabajo físico y nunca como un portador de cultura, por eso tuvieron que conformarse con guardar en sus cabezas la manera de pensar que traían de África.

Esa irracionalidad estúpida de devaluar a alguien por el color de su piel, fue la herencia maldita que nos dejó el "Descubrimiento de América" la cual hemos querido enmendar a través de derechos  concedidos por ley, por ejemplo, la Constitución Colombiana de 1991, expresa en su artículo 13, que "Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación. El estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas a favor de grupos discriminados o marginados”.

A pesar de este principio consagrado en la Constitución colombiana, aun en el siglo XXI los Afrocolombianos luchan por ser habilitados social y culturalmente frente al estado.

Este es el caso de Cristo Rey, un barrio ubicado a las afueras de Santa Marta, su población está compuesta en un 65% por afrodecendientes, quienes veinticinco años atrás fueron desplazados de otros territorios colombianos por el conflicto armado.

Cristo Rey es vecino de la zona hotelera de mayor prestigio de esta ciudad turística, aun así, es un lugar abandonado por el estado, de calles polvorientas, tuberías rotas, casas medio terminadas, sus habitantes no son tenidos en cuenta para la contratación en trabajos formales derivados de la actividad turística; es decir, que las empresas no cumplen con su responsabilidad social. Las familias subsisten gracias a la pujanza de hombres pescadores y las habilidosas manos de mujeres que tejen trenzas e improvisan masajes a turistas en la playa.

La población joven ha olvidado el legado histórico y la tradición cultural, los muchachos no tienen oportunidades laborales, ni actividades productivas en las que invertir su tiempo, los embarazos en adolescentes, el consumo de drogas y la aparición de pandillas son permanentes.

Preocupadas por esta situación y en vista del gran potencial de la comunidad, Qituwara (ciudadana estadounidense) y yo, (estudiante universitaria) hemos decidido unirnos a Cermina, la líder comunal, y hemos puesto en marcha un proyecto de desarrollo turístico con enfoque étnico que incluye la difusión de expresiones artísticas, rescate de la identidad cultural,  la vinculación laboral al sector turístico.

Cristo Rey ha sido subestimado por la discriminación racial y la indiferencia social,  pero la deuda moral e histórica, el alto valor cultural, la disposición natural de sus habitantes y las necesidades que manifiesta el mercado, hicieron justa nuestra inspiración en la creación de un plan de negocio que mejore la calidad de la oferta turística, promueva la participación económica de la comunidad y motive al turista a respetar la cultura.



 

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